Percibimos el mundo a través de nuestros sentidos tradicionales: el sentido del olfato, de la visión, del gusto, del tacto, y audición. Sentidos que nos permiten vivir y sentir la vida desde distintas percepciones. Y desde estas percepciones, desde la manera como sentimos,… como somos, determina la forma en que aprendemos.
Por esta razón, es necesario propiciar espacios para despertar los sentidos y así estimular el gusto por la poesía y el deleite por la vida, la observación y la conciencia de sí, de la otredad, sin la que no se puede ser, y de esta manera, estimular a la lectura de obras poéticas y a la escritura de sensaciones, emociones, sentimientos y deseos, de manera creativa y estética y, al mismo tiempo, abordar el estudio, técnica, comprensión y aplicación del lenguaje figurado en la elaboración de haikus, Limerick, caligrama y verso libre.
Sentir para sentirnos, para saber y aprender, para crear y recrear a través del lenguaje porque somos más palabras.

